En esta nueva entrada retomamos el concepto de equidad en la escuela y analizamos su repercusión dentro del marco legal de la LOMCE (Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa).
En el preámbulo de este
documento, que define el carácter y objetivos de la ley, se establece el
carácter universal y personalizado de la educación así como su contribución a
la equidad y bienestar social. Además vincula la equidad a la calidad educativa
tal y como se aprecia en el siguiente texto:
“Equidad y calidad son dos caras de una misma moneda. No es imaginable un sistema educativo de calidad en el que no sea una prioridad eliminar cualquier atisbo de desigualdad. No hay mayor falta de equidad que la de un sistema que iguale en la desidia o en la mediocridad. Para la sociedad española no basta con la escolarización para atender el derecho a la educación, la calidad es un elemento constituyente del derecho a la educación”.
Por otro lado, nos
gustaría señalar también uno de los principios de la LOMCE que se recoge en su
Artículo 1 b):
“La equidad, que garantice la igualdad de oportunidades para el pleno desarrollo de la personalidad a través de la educación, la inclusión educativa, la igualdad de derechos y oportunidades que ayuden a superar cualquier discriminación y la accesibilidad universal a la educación, y que actúe como elemento compensador de las desigualdades personales, culturales, económicas y sociales, con especial atención a las que se deriven de cualquier tipo de discapacidad”.
Debemos ser conscientes
de la necesidad de una educación personalizada e individualista en la escuela
para conseguir así equidad entre los alumnos.
Para
finalizar esta contribución, nos gustaría señalar algunos de los aspectos más
significativos del artículo de Echeita y Sandoval “Claves de la equidad como reto de la educación
en el siglo XXI” en especial el planteamiento de escuela inclusiva como “medio
para construir una escuela más justa”. Subrayamos la conceptualización de la
escuela inclusiva de Ainscow, Booth y Dyson (2006) como proceso de eliminación
de las barreras de presencia, aprendizaje y participación mediante las medidas
que se indican en el siguiente gráfico.
Una vez analizados los
principios e ideales sobre equidad de la LOMCE nos preguntamos ¿es nuestro
sistema educativo realmente equitativo? ¿Es su estructura lo suficientemente
flexible? ¿Son todos los alumnos integrados en el proceso educativo de igual
modo? Una cosa son los principios y objetivos que se definen en la ley y otra
son el carácter y naturaleza de las medidas que la componen. En nuestra
opinión, hay aspectos de la LOMCE como son el currículo homogéneo, itinerarios
con un limitado margen de rectificación, la toma de decisiones tempranas del
alumnado y el valor de las evaluaciones externas que representan obstáculos
para la equidad en la escuela.
Esperemos que en la
nueva ley educativa que dará paso a la LOMCE tras su sustitución en noviembre 2016 se promueva la equidad, no
solamente en mediante definiciones de principios y objetivos sino además con cambios
y medidas estructurales.
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