domingo, 15 de enero de 2017

El paradigma de las ineficiencias del sistema educativo



Esta entrada coge prestada como título una expresión utilizada por Joan Subirats en su artículo “Más allá de la escuela, transformaciones sociales y nuevas dinámicas educativas y profesionales”, donde se comenta, entre otras cuestiones, la posición de la escuela dentro de las rápidas transformaciones sociales -y su eficacia-.

En los últimos años se ha elevado considerablemente el número de estudiantes universitarios. Quizá esto sea motivo de la tradicional creencia -desde las clases medias-  de que vivíamos en un sistema de meritocracia en el que el éxito dependía del esfuerzo individual. Así, se creía -y durante unos años así fue-  de que existía cierta “correlación entre el nivel de estudios y estabilidad y progreso en el puesto de trabajo” (Subirats, 2007) No obstante, como también comenta el autor, cuando el volumen de individuos que tienen cierta titulación aumenta considerablemente su valor en cierta manera disminuye por lo que entran en juego nuevos aspectos a considerar.

Es un hecho que actualmente las habilidades que se valoran han cambiado. Así, “los elementos de empatía, de sociabilidad, de capacidad de trabajo en equipo y (…) la capacidad de adaptarse a entornos rápidamente cambiantes” (Subirats, 2007) están pasando a ser cualidades determinantes que valora el mercado laboral. Es aquí donde el autor señala el mencionado Paradigma del sistema educativo, pues aún la escuela se refugia más en la adquisición de conocimientos.

Llegados a este punto nos preguntamos ¿Se debe renunciar a una cosa para trabajar en otra?

La respuesta es no. 

Unas de las nuevas tendencias educativas que está tomando fuerza actualmente es el aprendizaje por proyectos. En ella, la enseñanza se aborda como un complejo entramado de técnicas, recursos, metodologías y estrategias en la que los alumnos trabajan juntos -tutelados por el profesor-. de manera que construyen el conocimiento de manera conjunta.
Gracias a este método los alumnos no sólo adquieren conocimientos si no que las habilidades mencionadas arriba de sociabilidad, empatía y trabajo en equipo también.
Este método aún no cuenta con el respaldo mayoritario de la comunidad educativa -quizás por la exigencia de coordinación y cooperación entre profesionales-, pero si queremos caminar hacia una educación completa, inclusiva, heterogénea y para la vida, debemos estar abiertos a introducir cambios en el sistema.

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