Esta entrada
coge prestada como título una expresión utilizada por Joan Subirats en su
artículo “Más allá de la escuela, transformaciones sociales y nuevas dinámicas
educativas y profesionales”, donde se comenta, entre otras cuestiones, la
posición de la escuela dentro de las rápidas transformaciones sociales -y su
eficacia-.
En los últimos
años se ha elevado considerablemente el número de estudiantes universitarios.
Quizá esto sea motivo de la tradicional creencia -desde las clases medias- de que vivíamos en un sistema de meritocracia
en el que el éxito dependía del esfuerzo individual. Así, se creía -y durante
unos años así fue- de que existía cierta
“correlación entre el nivel de estudios y estabilidad y progreso en el puesto
de trabajo” (Subirats, 2007) No obstante, como también comenta el autor, cuando
el volumen de individuos que tienen cierta titulación aumenta considerablemente
su valor en cierta manera disminuye por lo que entran en juego nuevos aspectos
a considerar.
Es un hecho que
actualmente las habilidades que se valoran han cambiado. Así, “los elementos de
empatía, de sociabilidad, de capacidad de trabajo en equipo y (…) la capacidad
de adaptarse a entornos rápidamente cambiantes” (Subirats, 2007) están pasando
a ser cualidades determinantes que valora el mercado laboral. Es aquí donde el
autor señala el mencionado Paradigma del sistema educativo, pues aún la escuela
se refugia más en la adquisición de conocimientos.
Llegados a este
punto nos preguntamos ¿Se debe renunciar a una cosa para trabajar en otra?
La respuesta es
no.
Unas de las
nuevas tendencias educativas que está tomando fuerza actualmente es el
aprendizaje por proyectos. En ella, la enseñanza se aborda como un complejo entramado
de técnicas, recursos, metodologías y estrategias en la que los alumnos trabajan
juntos -tutelados por el profesor-. de manera que construyen el conocimiento de
manera conjunta.
Gracias a este
método los alumnos no sólo adquieren conocimientos si no que las habilidades
mencionadas arriba de sociabilidad, empatía y trabajo en equipo también.
Este método aún
no cuenta con el respaldo mayoritario de la comunidad educativa -quizás por la
exigencia de coordinación y cooperación entre profesionales-, pero si queremos
caminar hacia una educación completa, inclusiva, heterogénea y para la vida,
debemos estar abiertos a introducir cambios en el sistema.
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