miércoles, 11 de enero de 2017

El papel de la educación en los nuevos escenarios sociales

En esta entrada reflexionaremos sobre el papel actual de la educación y de los docentes en los escenarios sociales que conforman nuestra sociedad. Para ello, vamos a analizar el texto de Joan Subirats, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, titulado Más allá de la escuela. Transformaciones sociales y nuevas dinámicas educativas y profesionales, de 2007.

Joan Subirats

Antes de analizar ningún texto, reflexionamos y somos conscientes de una cosa: la educación a día de hoy no es lo que era antes, y no sólo por que nos transmitan nuestros padres su experiencia en el aula y veamos que difiera de la nuestra, sino por que vemos que nuestra propia experiencia como estudiante ya se diferencia de la que viven los jóvenes de las escuelas e institutos en la actualidad. La educación cambia con el momento histórico, propiciado por los estilos sociales en los que se sitúe.

La sociedad demanda a la escuela nuevos compromisos motivados por los cambios familiares, laborales y la diversidad cultural y de género. Uno de los principales actores en este cambio es la globalización y la producción en el sistema económico.

La educación, se ha entendido como un derecho que debe ser satisfecho por la actuación de los poderes públicos. A lo largo del siglo XX fue el centro de la garantización del bienestar económico y social de los países occidentales, entendida como acto de seguridad para el crecimiento y el progreso. En definitiva, que fuese la pieza fundamental de un sistema que favoreciese las oportunidades para todos, en el ámbito educativo, sanitaria o de movilidad laboral.

En la actualidad, además debemos plantear la educación en vistas a una economía global, y es que destaca la terciarización de la economía. Se ha producido un crecimiento en las etapas postobligatorias, bajo la idea de que educación y trabajo deberán estar cada vez más unidos. De esta forma, se plantea la subordinación de la educación y sus aspectos formativos a la estricta utilidad económica. Cabe destacar además que este aumento en nuestro país, propiciado por la búsqueda de las garantías de futuro del mundo actual, está conllevando una sobretitulación con efectos no del todo deseados: la infravaloración de la universidad, por masificación, y la de la formación profesional, por lo contrario.

Junto a ello, tenemos la descentralización y la actuación en vistas a la competencia, con vistas a una mayor flexibilidad en la elección de escuelas, y por tanto, en la formación de los jóvenes.



Como afirma J. Subirats: 
"La introducción de las formas mercantiles en el funcionamiento del sistema educativo comporta la voluntad de generar nuevos mecanismos de control, de incentivos y de medidas de rendimiento y de eficiencia que no habían estado presentes de modo muy claro en un perfil profesional".
Además, la educación se concibe ahora no como una formación concreta para un trabajo, sino como una formación permanente hacia la empleabilidad durante toda la vida. Pretende extender su influencia mucho más allá de lo que era habitual, hacia una sociedad del conocimiento.

En este artículo se destacan tres aspectos a considerar el el papel que debe desarrollar la educación en la actualidad. Esto son la autonomía individual,  la igualdad de la libertad y el reconocimiento de la diferencia. Estas consideraciones necesitan de una implicación de todos los organismos y personalidades políticas y educativas, que permitan reestablecer las garantías de bienestar que los cambios sociales conllevan.

¿Quién nos ha dicho que todo esto sea fácil?


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