No son pocos los autores que afirman que aquello que ocurre
en las aulas es un mero reflejo de lo que pasa en la sociedad. Cada aula es una
instantánea de los cambios económicos, productivos y familiares en los que
estamos inmersos.
En el libro “Sociología de la educación secundaria” se muestra
la “correspondencia entre las relaciones sociales que gobiernan la interacción
personal en el lugar de trabajo y las del sistema educativo” (Feito, 2010)
Como vemos, existen más semejanzas de las que parecen a
priori entre la escuela y la sociedad. Pero, ¿cómo son los mecanismos que hacen
que esto sea así?
Como vemos en la imagen superior, actualmente los cambios en
la escuela se realizan a través de decretos redactados por las instituciones. Esto
desemboca en la politización de la normativa y el consecuente rechazo de parte
de la sociedad a las medidas propuestas.
¿No sería más efectivo (y coherente) cambiar el sentido del
esquema superior?
Actualmente en España se están desarrollando algunas
Comunidades de Aprendizaje en los centros educativos. Más adelante veremos en
qué consisten y si pueden ser uno de los primeros pasos para afianzar las
relaciones escuela-familia.


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