miércoles, 21 de diciembre de 2016

Las tribus de la escuela Parte II

¿Cómo consiguen los chicos de clase obrera trabajos de clase obrera?

     Esta pregunta es la que trata de contestar el libro de Paul Willis (1988) : "Learning to labour", un estudio etnográfico realizado a doce chavales de la enseñanza secundaria de una escuela británica. La respuesta que el mismo autor nos da en la introducción es: "los chicos de clase obrera consiguen trabajos de clase obrera porque ellos mismos lo consienten". 

     Anteriormente en Las tribus de las escuela Parte I se expusieron una serie de estudios sobre cultura contraescolar realizados desde diferentes perspectivas. En esta nueva entrada, nos dedicaremos a analizar la investigación de Willis con el objetivo de encontrar similitudes con la juventud actual. Para ello extraeré pequeños fragmentos de las entrevistas realizadas a los chavales para que podáis conocer su forma de pensar y actuar. Al final del todo, encontraréis un Prezi que sintetiza las ideas principales del libro.

La cultura contraescolar

     La cultura contraescolar se manifiesta como una manera de poder estudiantil ante la autoridad que ostenta la institución escolar y que queda personificada en la figura del docente.

Joey.-(...) la forma en que tenemos que someternos a sus caprichos. Quieren que se haga algo y no tenemos más remedio que hacerlo, porque, bueno, estamos sometidos a sus antojos. Teníamos aquí una profesora, y como todos llevábamos anillos y una  o dos pulseras, como la que lleva éste, de pronto, sin ningún motivo, va la tía y dice: Quitaros todo eso.

PW.-¿En serio?

Joey.- Sí, nosotros le dijimos, no nos vamos a quitar ni uno, ella dice, tú, quítate también los tuyos, y yo le digo antes me tendrás que cortar el dedo.

Colegas vs pringaos

     La cultura antiescuela queda reflejada en un grupo de chavales a los que Willis llama "colegas", un grupo de chavales varones de clase obrera. A los conformistas los denomina "pringaos". en el siguiente cuadro resumen podéis ver los rasgos más relevantes de la personalidad de cada grupo.
Imagen tomada del trabajo: Sociología de la Educación, Jesús Rodríguez Obregón (1995)


PW.- ¿Qué sentiís cuando estáis peleando?

Joey.-(...) es estupendo... es como terror, bueno, después... Lo que sé es que cuando estoy peleando voy a por el tío a tope, le entro a matar.

Familias y cultura de fábrica

     El ambiente de la fábrica llega hasta los colegas a través de sus familias y el clima del hogar. Tienen una estructura eminentemente patriarcal en la que el padre es la figura principal, ya que sustenta con su sueldo a los demás miembros. Esto influye notablemente en la concepción y forma de ser de los colegas (machismo y admiración por el trabajo duro que desempeñan sus progenitores). Además, la cultura del lugar del trabajo en cierta manera se asemeja al de la escuela: un espacio de oposición al poder -encarnado en las fuerzas económicas-. Es curioso el siguiente fragmento de entrevista a un padre de un colega:

Un capataz es algo, ya me entiende, intentan subirse encima de ti, se creen superiores.(...)En lugar de sacar un par de vidrios de los almacenes, Jim se llevó dos pares, un par de máscaras y alrededor de seis pares de guantes. Martin lo estaba vigilando y dos días después se lo contó al capataz (...) Nadie le habla, nadie le da fuego para su pitillo ni nada... No lo volverá a hacer. Una vez por la mañana puso su tetera en el fuego y se la tiraron(...) Se lo cuenta al jefe pero nunca sabrá quién ha sido.

Spansky.-(...) No tienes que aparecer entre ellos [los hombres del trabajo] como un chiquillo, tiene que parecer que controlas el asunto, ves a esos tíos hablando de sexo y eso, diciendo, apuesto que nunca te lo has montado, y le sonrió, y dicen, mírale sonriendo, ¿sabes?, como si no supiera nada de sexo, ya sabes lo que quiero decir.

Concepción del trabajo alienante (típico de la clase obrera)

     Para los colegas todos los trabajos son mecánicos y necesitan de poca cualificación. Entienden que su única utilidad es la de obtener dinero rápido, además de que son una manera de demostrar su masculinidad y rudeza. Desde esta perspectiva tan primitiva, desprecian los saberes teóricos, alaban los conocimientos prácticos y se muestran reacios a las actividades académicas. 

     Los colegas realizan gran cantidad de trabajos a tiempo parcial, todos ellos manuales: fontanería, albañilería... Ellos entregan su fuerza de trabajo a cambio de dinero, y entienden el desempeño profesional como una manera de mostrar su superioridad física frente a los oficinistas o trabajadores del bolígrafo (pen pushing).      

Spike.-(...) Me cabrea ver a esos chavales currando en una oficina. No sé cómo lo hacen, de verdad. Quiero libertad, quiero... quiero dinero, es difícil de explicar.  


Conclusiones

     La cultura contrasescolar que describe Paul Willis en su libro va mucho más allá de la típica rebeldía adolescente. Es una reproducción cultural del ambiente de fábrica, cuyo canal conductor es principalmente la familia. El escepticismo a las promesas de la escuela tales como la oportunidad de ascender socialmente o el enriquecimiento personal que supone educarse, son premisas de escaso significado para los colegas debido a la dura realidad que viven día a día. La sociedad industrial británica de finales de los setenta puede asemejarse en cierta manera, a la grave situación de crisis económica que vivimos en nuestro país, con familias sin apenas ingresos, donde la formación ya no es garantía de nada, y con mayor número de personas en riesgo de exclusión social.

     La cultura de grupo y los valores que expresan con su forma de vivir cotidianamente los colegas -o nuestros jóvenes-  deben ser los principales campos de trabajo que el docente debe abordar. Si respondemos con autoritarismo, lo que estaremos haciendo es intentar reprimir -con mayor o menor éxito- un forma de protesta de un sector de nuestro alumnado que padece profundas desigualdades e injusticias sociales o que simplemente ha perdido la fe en un sistema que más que promover la transformación social, reproduce el statu quo vigente. 




Nota: los fragmentos de entrevistas han sido tomados de Willis, P. (1988). Aprendiendo a trabajar (Vol. 118). Ediciones Akal.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Las tribus de la escuela Parte I

Enseñando a los que quieren y a los que NO

     En la actualidad, la diversidad de alumnado en las aulas de Secundaria es palpable con un simple vistazo en la puerta de un instituto. La labor docente está por tanto, impregnada de situaciones cotidianas de topo tipo que definen en muchas ocasiones, el clima y la identidad de la clase. Un profesor autoritario e inflexible puede ser el resultado de una experiencia frustrante anterior con un alumno o varios que, más  o menos organizados, tenían como objetivo boicotear su clase.

     La cultura anti-escuela o contraescolar no es nueva ni reciente -ya desde los años 70 existe este tipo de oposición- y determina notablemente nuestra actitud y forma de enseñar. Por ello, es necesario buscar respuestas a por qué tanto odio a la escuela, oposición a la autoridad del profesor -aunque se ejerza de modo democrática- y un clima tan tenso en las aulas. La etnografía (disciplina o ciencia que trata de estudiar y dar explicaciones sobre las costumbres y cultura de los grupos humanos) puede ser de gran ayuda para entender qué hay detrás de las tribus que componen los centros educativos, cuáles son sus rasgos identitarios, cómo se han formado y cómo lidiar con ellas.

    Para ello os proponemos un artículo "Feito, R. (1997). Odio la escuela. Una revisión de trabajos etnográficos en sociología de la educación. Política y Sociedad24, 33." que aborda varios tipos de análisis etnográficos sobre la cultura contraescolar.


     Os proponemos algunas investigaciones relevantes:

- "La vida en las aulas", Jackson (1991): estudio sociológico de referencia en educación. Realiza una descripción somera del ambiente en las aulas sin pretensiones teóricas e intentado superar los enfoques psicológicos. Aparece por primera vez el término "currículum oculto" y cómo éste influye en la educación de los jóvenes. Aunque la investigación detalla fielmente la realidad del centro educativo, Jackson ignora o no considera como variables a tener en cuenta, las conexiones con la familia, la cultura o el entorno extraescolar.


- "Aprendiendo a trabajar. Cómo los chicos de clase obrera consiguen trabajos de clase obrera", Paul Willis (1988): la obra cumbre de la etnografía de la educación. En este libro, Willis estudia en profundidad a un grupo de chavales varones de clase obrera (llamados colegas) en los últimos cursos de la secundaria y en los primeros meses después de abandonar la escuela. A través de entrevistas individuales y grupales, describe la forma de ser de estos jóvenes y su ambiente cultural y familiar. Consigue dar explicaciones teóricas de por qué la aversión a lo relacionado con la escuela y cómo influye esto en su transición al mundo laboral. Para un análisis más pormenorizado visitar en este mismo blog: Las tribus de la escuela Parte II. La obra de Willis sin embargo, estudia un tipo de clase obrera en vías de desaparición, no habla sobre las chicas o las minorías étnicas y dicotomiza de forma simplista la actitud de los adolescentes en conformistas y no conformistas.



-"Reading, Writing and Resistance: Adolescence and Labor in a Junior High School" , Everhart (1983): en contra de las hipótesis de Willis, Everhart estudia un grupo de jóvenes estadounidenses de clase obrera que sí rinden académicamente. Como hecho curioso, se traslada la analogía del trabajo capitalista a la instrucción escolar. Se considera como trabajo académico aquello que manda el profesor y devuelve un beneficio-salario ya sea en forma de calificación o credencial. Estos chavales -también varones- profesan un rechazo manifiesto a la escuela y a los profesores calificándolos de "hijos de puta" o "negreros". El autor dedica un capítulo interesantísimo a la artillería antiescuela: bromas, hacer preguntas irrelevantes relacionadas con la materia para perder tiempo, aprovecharse de los profesores novatos, escaqueo ilegal (falsificar firmas de los padres) y legal (apuntarse a cualquier cosa de la escuela para no dar clase).

"Schooling Ordinary Kids" , Phillip Brown (1987): si bien en sociología, no se sabe muy bien por qué, se presta especial atención a la no conformidad, Brown dedica su estudio a los chicos invisibles de clase obrera que no presentan síntomas de rebeldía. Como dato curioso, distingue tres tipos de alumnos: cateadores, currantes y convencionales. Los cateadores son principalmente varones que acuden a la escuela a divertirse. Los currantes son los excluidos y están seriamente estigmatizados. Por último están los convencionales, que si bien aprueban y tienen un expediente aceptable, odian la escuela y tienen una percepción instrumentalista de la misma. Hacen lo mínimo para sacar adelante las materias y así evitar conflictos con los profesores. 

     En la investigación de Brown se abren nuevas y más ricas perspectivas del alumnado de clase obrera frente a la dicotomía de Willis.



- "Rebels Without a Cause?: Middle Class Youth & the Transition from School to Work" Peter Aggleton (1987): en este libro se propone un enfoque nuevo en la forma de estudiar la cultura contraescolar. Para ello se seleccionaron un grupo de varones de clase media cuyos padres trabajaban como profesores, funcionarios, publicistas... Lo que demuestra Aggleton es que estos chavales se mueven en ambientes altamente tolerantes, con familias de mentalidad abierta, que les dejan fumar hachís en casa, beber, dormir con personas del sexo opuesto... Esto se traduce en el ámbito escolar al rechazo de normas u horarios, y defienden una postura altamente innatista. A pesar de moverse en entornos culturales altos, estos jóvenes creen que el conocimiento no es algo que se adquiera, o vales para algo o no vales de ahí su oposición manifiesta a estudiar e implicarse en las tareas escolares. 

- "Ain't no Making It Aspirations and Attainment in a Low-Income Neighborhood" , Jay MacLeod (1995): análisis etnográfico innovador por tratar por primera vez a las minorías étnicas de un barrio pobre norteamericano. Analiza la vida de dos grupos de jóvenes los colgados y los hermanos. Alguna de las conclusiones que extrae el autor de la investigación, son las diferentes percepciones que ambos grupos tienen de la escuela. Mientras los colgados -en su mayoría blancos- entienden que la pobreza es causa de la pereza o la idiotez, los hermanos -mayoría negra- achaca su imposibilidad de progresar al racismo. 




- Estudios realizados a chicas, McRobbie (1978) y Griffin (1985): para finalizar de sintetizar el artículo de Feito, queremos hacer una referencia a los estudios etnográficos destinados a chicas. 

     McRobbie (1978) analizó un grupo de chicas de la ciudad de Birmingham que poseían cualidades semejantes a los chicos de Willis. Como rasgos destacables, profesan un profundo rechazo a la concepción de la mujer tradicional como ama de casa o persona pasiva y realzan aspectos más atrevidos y diferenciadores (les encanta maquillarse o hablar de sus novios).

     Christine Griffin (1985) empleó el mismo método que Willis en su investigación de un grupo de ciento ochenta estudiantes, fundamentalmente mujeres blancas, asiáticas y caribeñas. Aunque si bien su rechazo a la escuela no tiene una percepción tan preocupante como el de los chicos (los profesores y padres entienden que las interrupciones son menos alarmantes) si es cierto que en las mujeres de clase obrera, el puente entre escuela y futuro laboral en puestos manuales no están tan claras. La autora no detectó núcleos diferenciados de cultura contraescolar ya que había chicas pro-escuela que tenían una opinión negativa de la misma.



     Como conclusión, es importante destacar cómo la cultura contraescolar es fruto de un conjunto inexpugnable de situaciones culturales, cotidianas, personales y familiares que determinan la conducta de nuestros alumnos. Desde esta perspectiva y como futuros docentes, hemos de ser conscientes de que muchas de las conductas anti-escuela son producto de procesos de socialización inconscientes en los niños. Hemos por tanto de tener herramientas para conocer la realidad del centro donde trabajamos, entender el entorno y las familias que lo habitan para llevar a cabo estrategias que nos permitan contrarrestar la violencia y aversión a nuestra labor docente. Como profesores tenemos la obligación de preocuparnos por la educación de nuestros chavales y mostrarles su potencial y capacidad para superar los retos actuales.



lunes, 12 de diciembre de 2016

Los cuatro pilares de la educación del siglo XXI

Como vimos en entradas anteriores, podemos hacer referencia al Informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, para ver ciertos aspectos que deben considerarse en la concepción de la educación del presente siglo.

En nuestro mundo actual, cada vez tenemos más fuentes de comunicación, influencias o conocimientos que pueden actuar sobre nuestra educación y orientarnos, y, en algunos casos, suele resultar bastante difícil controlar y asimilar esta situación. Por eso, es necesario una reestructuración de la escuela, que permita aprovechar todo el conocimiento que adquirimos a lo largo de nuestra vida. 

En este sentido, y en palabras de la Comisión, la educación debe desarrollarse en torno a cuatro pilares fundamentales que deben ser fundamentales en la vida humana, pero que, deben converger e intercambiar contenidos para lograr una educación más plena. Estos son: aprender a conocer, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a vivir.

En la siguiente presentación explicamos en que consisten estos cuatro pilares:

Escuela y equidad en la sociedad

En esta entrada hacemos una introducción a la evolución de la escuela y su papel en el desarrollo de la equidad en la sociedad.

Un repaso a la historia, tal y como describe Feito (2010) en su libro “Sociología de la educación secundaria”, nos revela el desarrollo de la escuela, a partir de la revolución industrial, como una herramienta para separar y proteger a los niños del mundo adulto. La escuela tuvo un gran impacto sobre todo en aquellos niños pertenecientes a las clases obreras que debido a la necesidad familiar eran obligados a trabajar desde temprana edad.

A comienzos del siglo XX, se materializa el concepto de adolescencia en el mundo occidental, dando lugar a la creación de un marco legal de protección a los menores entre los que se incluye la legislación laboral infantil, el concepto de la minoría de edad y la educación obligatoria.

Este concepto de educación obligatoria está presente en nuestro modelo educativo moderno pero sin embargo, parece que la escuela como herramienta de equidad social no ha obtenido los resultados esperados tal y como indica el informe de la OCDE (2008) “Síntesis: diez pasos hacia la equidad en la educación”:

“La educación se ha ampliado considerablemente en los últimos cincuenta años, pero las esperanzas de que eso originara automáticamente una sociedad más justa se han hecho realidad sólo en forma parcial. Las mujeres han logrado avances espectaculares, pero la movilidad social en general no ha aumentado y en algunos sitios las desigualdades en ingresos y riqueza han aumentado”

Es necesario analizar el reto de la escuela como uno de los mecanismos fundamentales para garantizar acceso a la educación a todos los niños y para el desarrollo de su potencial. Para ello en las próximas entradas analizaremos algunos de los aspectos más importantes del sistema educativo español en relación con la equidad así como el papel de los docentes en el desarrollo de los alumnos.

martes, 6 de diciembre de 2016

La escuela para toda la vida

En esta entrada, y en varias ocasiones a lo largo de este blog, veremos ciertos aspectos destacables de lo que es, o debería ser, la educación del actual siglo XXI. Para ello, haremos hincapié en los contenidos del Informe a la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, compendio que encontramos en el texto "La educación encierra un tesoro", de Jacques Delors y otros componentes de dicha comisión (1997).

Uno de los principales principios que se recogen es el de la educación o aprendizaje para toda la vida se basa en el siguiente fundamento, recogido por la UNESCO:

"Toda persona, en cualquier etapa de su vida, debe disponer de oportunidades de aprendizaje permanentes, a fin de adquirir los conocimientos y las competencias necesarias para hacer realidad sus aspiraciones y contribuir a la sociedad".

Debido al surgir de nuevas aptitudes laborales y de conocimiento en el desarrollo humano, esta adquisición de saber que predica la educación para toda la vida no debe limitarse al conocimiento de contenidos básicos, sino el de un amplio número de competencias que permitan el desarrollo laboral y personal de cada persona, véase la formación estudiantil e investigadora (el aprender a aprender), la convivencia en un mundo globalizado y las habilidades para la vida empresarial y de nuevas formas de trabajo, a lo largo de diferentes etapas.

Este concepto va más allá de la tradicional discusión sobre educación básica y educación permanente. Destaca la oferta de oportunidades para recibir educación para todos los ciudadanos, para aprender o para seguir formándose. Componentes importantes de este proceso de aprendizaje son, por lo tanto, la educación de adultos, y la alfabetización.

Os dejamos a continuación una entrevista en la que se recogen varios de los fundamentos de la escuela para toda la vida. ¡Saludos!



domingo, 4 de diciembre de 2016

EL AULA COMO REFLEJO DE LA SOCIEDAD


No son pocos los autores que afirman que aquello que ocurre en las aulas es un mero reflejo de lo que pasa en la sociedad. Cada aula es una instantánea de los cambios económicos, productivos y familiares en los que estamos inmersos.
En el libro “Sociología de la educación secundaria” se muestra la “correspondencia entre las relaciones sociales que gobiernan la interacción personal en el lugar de trabajo y las del sistema educativo” (Feito, 2010)




 
Como vemos, existen más semejanzas de las que parecen a priori entre la escuela y la sociedad. Pero, ¿cómo son los mecanismos que hacen que esto sea así?





Como vemos en la imagen superior, actualmente los cambios en la escuela se realizan a través de decretos redactados por las instituciones. Esto desemboca en la politización de la normativa y el consecuente rechazo de parte de la sociedad a las medidas propuestas.
¿No sería más efectivo (y coherente) cambiar el sentido del esquema superior?


Actualmente en España se están desarrollando algunas Comunidades de Aprendizaje en los centros educativos. Más adelante veremos en qué consisten y si pueden ser uno de los primeros pasos para afianzar las relaciones escuela-familia.